El anuncio de que Amar Kuchinad, fundador y director ejecutivo de Copper, dejará la empresa llegó a la prensa internacional a mediados de agosto. La salida se produce justo cuando la compañía, que se autodeclara como el mayor prestamista institucional de criptomonedas, lleva ya cuatro meses intentando cerrar una venta que hasta ahora no ha encontrado comprador. En la última comunicación oficial, Copper indicó que la búsqueda de un nuevo propietario seguirá adelante, pero sin garantías de que el proceso se concrete antes de fin de año. Todo indica que la partida del CEO no es un simple cambio de mando, sino una señal de que la firma atraviesa una fase crítica de reestructuración.
En los últimos años, la industria de los préstamos cripto ha experimentado un auge sin precedentes. En 2021, la cantidad de Bitcoin prestado superó los 2.5 mil millones de dólares, según datos de la cadena de bloques, y plataformas como BlockFi y Celsius se convirtieron en referentes para inversores institucionales. Sin embargo, el colapso de varios de esos actores en 2022, tras la caída del precio de BTC y la crisis de liquidez, dejó una estela de desconfianza. Copper logró posicionarse como una alternativa más segura, gracias a su modelo de custodia segregada y a su red de socios bancarios tradicionales. Es difícil no ver en esto una señal de que la presión regulatoria y la volatilidad del mercado siguen erosionando la confianza de los grandes jugadores.
El contexto que explica el movimiento
La salida de Kuchinad se produce en un contexto donde la regulación de cripto en América Latina se vuelve más estricta. En Argentina, la AFIP intensificó la fiscalización de operaciones con criptoactivos en 2023, exigiendo la presentación de informes mensuales y la retención de un porcentaje de las ganancias para el impuesto a las ganancias. Además, el Banco Central ha mantenido su postura de limitar la compra de dólares a través de exchanges, lo que encarece el acceso a la divisa y, por ende, a los criptoactivos que se utilizan como refugio. Estos factores reducen la liquidez disponible para plataformas como Copper, que dependen de la capacidad de sus clientes para mover grandes sumas de capital sin trabas.
A nivel global, el mercado de criptomonedas ha mostrado una tendencia a la consolidación. Desde el inicio de 2024, los volúmenes de negociación en exchanges centralizados han caído un 12% respecto al mismo período del año anterior, según datos de CoinMetrics. Al mismo tiempo, los préstamos garantizados con Bitcoin y Ethereum han registrado una disminución del 18% en los últimos seis meses. El entorno de tipos de interés más altos en los mercados tradicionales, impulsado por la política de la Fed, ha desviado parte del apetito por el apalancamiento cripto hacia instrumentos más tradicionales. El hecho de que Copper aún no haya encontrado un comprador refleja la cautela de los posibles inversionistas institucionales, que temen exponerse a riesgos regulatorios y a la volatilidad del precio de los activos subyacentes.
En este escenario, los usuarios argentinos que utilizan Copper para obtener préstamos en dólares contra sus BTC se ven particularmente expuestos. Muchos recurren a esta modalidad para cubrir gastos en dólares, como la compra de bienes de consumo duradero o el pago de servicios en el exterior, aprovechando la ventaja de no tener que vender sus criptoactivos y, por ende, evitar la carga impositiva del impuesto a las ganancias. La incertidumbre sobre la continuidad del servicio podría traducirse en una presión al alza del tipo de cambio oficial, ya que los ahorristas buscarían alternativas más seguras para preservar su poder adquisitivo.
Qué significa para Argentina
Para el inversor argentino, la noticia implica reevaluar la exposición a plataformas de préstamo cripto. En un país donde la inflación supera el 250% anual y el acceso a divisas está fuertemente regulado, la capacidad de financiarse en dólares sin vender cripto ha sido una herramienta valiosa. Sin embargo, la posible interrupción de los servicios de Copper obliga a considerar alternativas locales, como los fondos de inversión en cripto gestionados por entidades argentinas o los préstamos tradicionales en pesos con tasas ajustadas al dólar. Todo indica que los flujos de capital podrían redirigirse hacia instrumentos menos volátiles, lo que a su vez podría aliviar la presión sobre el mercado de dólares blue.
Los analistas de DataFinanciera estiman que, si Copper cierra sus operaciones en los próximos tres meses, el número de préstamos garantizados con BTC en Argentina podría reducirse en un 30%, según datos internos de la comunidad de inversores. Esto no solo afectaría la disponibilidad de dólares, sino que también podría desencadenar una venta de Bitcoin por parte de quienes necesiten liquidez inmediata, generando una leve presión bajista sobre el precio del cripto en los exchanges locales. En este punto, el mercado parece subestimar la magnitud del impacto que una caída de la oferta de crédito cripto tendría sobre la demanda de dólares.
Para los ahorristas que mantienen sus fondos en Bitcoin como reserva de valor, la recomendación es diversificar la custodia. Utilizar una combinación de wallets propias, custodios locales regulados y, si es posible, plataformas con respaldo bancario sólido, reduce el riesgo de quedar atrapado en un proceso de liquidación inesperado. Además, mantener una porción del portafolio en bonos soberanos indexados al dólar, como los BONDESDU, puede ofrecer una protección contra la devaluación del peso sin depender exclusivamente del mercado cripto.
En cuanto a la estrategia de inversión, la volatilidad actual del Bitcoin, que ha oscilado entre los 25.000 y los 30.000 dólares en los últimos 45 días, sugiere que los operadores argentinos deberían ser cautelosos al abrir nuevas posiciones apalancadas. La combinación de alta inflación, restricciones cambiarias y la posible pérdida de un canal de financiación en dólares crea un entorno donde la prudencia se vuelve la mejor aliada. Es difícil no ver en esto una señal de que la diversificación entre activos reales, como la soja o la energía, y los instrumentos financieros tradicionales sigue siendo la vía más segura para proteger el patrimonio.
Mirando hacia adelante, los escenarios más probables se centran en la conclusión de la venta de Copper o en su reestructuración interna. Si un comprador estratégico, posiblemente un banco tradicional interesado en entrar al mercado cripto, adquiere la firma, podríamos observar una mayor integración de los servicios de préstamo con la banca tradicional, lo que facilitaría la conversión de cripto a dólares para los usuarios argentinos. En cambio, si la venta se frustra, la empresa podría entrar en un proceso de liquidación ordenada, lo que provocaría una migración masiva de usuarios hacia otras plataformas, aumentando la competencia y, potencialmente, reduciendo los costos de préstamo.
En cualquier caso, lo que sorprende no es el dato de la salida del CEO, sino la fragilidad del modelo de negocio que depende de una combinación de confianza regulatoria y acceso a liquidez en dólares. Los próximos indicadores a vigilar son los movimientos de los principales exchanges locales, la evolución del tipo de cambio oficial frente al blue y la respuesta de la AFIP a los flujos de capital vinculados a cripto. Mantenerse informado y ajustar la exposición será clave para cualquier inversor que busque proteger su patrimonio en un entorno tan volátil como el argentino.



