Desde que la pandemia cerró los estudios de Hollywood, la actividad productiva en Los Ángeles ha caído de forma constante. En 2019 la capital californiana registró cerca de 1.200 producciones mayores, según datos de la Cámara de Comercio de la Industria del Entretenimiento; en 2023 esa cifra se redujo a poco más de 800, una caída del 33 %. La disminución no se limita a la cantidad, sino también al valor de los presupuestos, que hoy son un 22 % menores que antes de 2020. Todo indica que la pérdida de ingresos locales está reconfigurando la geografía del cine mundial.
El descenso se vuelve aún más evidente cuando se comparan los flujos de inversión. Mientras que en 2018 los estudios estadounidenses destinaban alrededor de 12 mil millones de dólares a producciones en California, en 2023 esa cifra cayó bajo los 8 mil millones. Por otro lado, estados como Georgia y Carolina del Norte, que ofrecen créditos fiscales de hasta el 30 %, han visto crecer su participación del 15 % al 27 % del total nacional en el mismo periodo. Lo que sorprende no es el dato, sino la velocidad con la que los productores han reubicado sus equipos, buscando menores costos de mano de obra y menos regulaciones sindicales.
Causas estructurales de la migración de rodajes
Los incentivos tributarios son, sin duda, el motor principal del desplazamiento. Desde 2015 Georgia lanzó el programa “Film, Television and Digital Entertainment Tax Credit”, que redujo la carga fiscal a un 20 % sobre gastos elegibles y añadió un reembolso del 10 % en efectivo. Canadá, con su “Canadian Film or Video Production Tax Credit”, ha ofrecido hasta un 25 % de devolución, atrayendo a productoras de Hollywood que buscan aprovechar la razón de cambio favorable del dólar canadiense. Además, la infraestructura de estudios en Toronto y Vancouver está a la par de la de Los Ángeles, lo que elimina la barrera de calidad.
La pandemia también reveló la fragilidad de los modelos basados en grandes estudios urbanos. Los cierres obligaron a adoptar protocolos de salud costosos, lo que encareció la producción en LA. En contraste, regiones con menor densidad poblacional pudieron implementar medidas de forma más ágil y con menos interrupciones. Es difícil no ver en esto una señal de que la industria valora la flexibilidad operativa por encima del prestigio histórico de Hollywood.
Otro factor es la creciente demanda de contenido por parte de plataformas de streaming. Netflix, Amazon y Disney han aumentado su producción en un 45 % desde 2020, y prefieren localizar sus rodajes donde el costo por minuto de metraje sea menor. La presión por entregar series y películas rápidamente ha favorecido a jurisdicciones que pueden ofrecer permisos rápidos y costos de vida más bajos para el talento técnico.
Repercusiones para la economía argentina
Para Argentina, la salida de los rodajes de LA tiene implicancias directas en la balanza de pagos. Cada dólar que se destina a producir en Estados Unidos representa una salida de divisas que ya pesa sobre el tipo de cambio. Con la caída de la actividad en California, la demanda de dólares por parte de productoras estadounidenses se ha desplazado hacia otras monedas, como el dólar canadiense o el euro. Eso genera una ligera presión a la baja sobre la necesidad de adquirir dólares en el mercado local, lo que puede aliviar momentáneamente la presión sobre el peso.
Sin embargo, la oportunidad para la industria audiovisual local es considerable. Argentina cuenta con un régimen de estímulo a la producción cinematográfica que permite la deducción del 30 % del gasto en producción y la devolución de hasta el 40 % de los impuestos pagados, siempre que la obra sea exportada. Productoras de Hollywood han comenzado a explorar locaciones en la Patagonia y la provincia de Buenos Aires, atraídas por paisajes únicos y costos de mano de obra que rondan los 8 dólares por hora, frente a los 30 dólares que se pagan en Los Ángeles. El mercado parece estar subestimando el potencial de exportación de servicios creativos argentinos.
Para el inversor argentino, la tendencia abre varias líneas de acción. Primero, la exposición a dólares a través de bonos corporativos de estudios internacionales que ahora diversifican su producción puede resultar atractiva, dado que la mayor parte de sus ingresos proviene de mercados fuera de EE. UU. Segundo, acciones de compañías de streaming que están incrementando su gasto en producción fuera de California presentan un perfil de crecimiento sólido. Por último, la compra de dólares a futuro mediante instrumentos del mercado local puede servir como cobertura ante una posible apreciación del peso derivada de la menor demanda de dólares por parte de la industria hollywoodense.
Si la migración de rodajes se acelera, podríamos observar una mayor entrada de divisas vinculadas a la contratación de servicios argentinos, lo que reforzaría el superávit de cuenta corriente. En ese escenario, el peso tendría espacio para estabilizarse o incluso apreciarse ligeramente, siempre que el Banco Central mantenga su política de intervención moderada. Por el contrario, si los incentivos estadounidenses se reducen o la competencia de otras regiones se intensifica, la presión sobre el tipo de cambio podría volver a subir.
Lo que se debe vigilar en los próximos meses son los cambios regulatorios en los estados que están captando la mayor parte de la producción. Un aumento de los créditos fiscales o la creación de nuevas zonas de libre producción en México, por ejemplo, podría desviar aún más los flujos de dólares. En el plano interno, la aprobación de una reforma al impuesto a los servicios audiovisuales en Argentina, que busque simplificar la devolución de impuestos, será clave para convertir al país en un hub de producción internacional. Mantenerse atento a esas variables será fundamental para decidir si comprar dólares ahora, invertir en acciones de streaming o apostar por fondos que invierten en la industria creativa.




