La polémica en torno a las críticas del exministro de Economía Domingo Cavallo al rumbo económico actual tomó un giro inesperado cuando el Gobierno respondió con dureza. El ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente Javier Milei defendieron la gestión y apuntaron directamente contra el legado de Cavallo. Según fuentes cercanas al Gobierno, las críticas de Cavallo fueron vistas como un intento de desestabilizar la economía y generar incertidumbre en el mercado.

En una rueda de prensa, Caputo expresó que 'si hay resentimiento, tratá que no se note', en clara alusión a las críticas de Cavallo. El ministro destacó que la gestión actual está trabajando para estabilizar la economía y generar confianza en el mercado. Por su parte, Milei aseguró que la política económica actual es la correcta y que los resultados se verán en el largo plazo.

La respuesta del Gobierno no se hizo esperar y fue vista como un intento de acallar las críticas y consolidar la política económica actual. Los analistas políticos y económicos ven en esta respuesta un intento de Milei y Caputo de consolidar su poder y desestimar las críticas de sectores que consideran que la política económica actual no está dando resultados.

El legado de Cavallo, quien fue ministro de Economía durante los gobiernos de Carlos Menem y Fernando de la Rúa, es recordado por su papel en la implementación del Plan de Convertibilidad, que estabilizó la economía argentina en la década de 1990. Sin embargo, también se le critica por su papel en la crisis económica de 2001. Los críticos de la política económica actual ven en Cavallo un referente que puede aportar ideas para solucionar los problemas económicos actuales.

En este contexto, los inversores y analistas financieros están atentos a las próximas medidas económicas que anunciará el Gobierno. La respuesta de Caputo y Milei a las críticas de Cavallo puede ser vista como un intento de tranquilizar a los mercados y consolidar la confianza en la política económica actual. Sin embargo, también puede generar más incertidumbre y dudas sobre la capacidad del Gobierno para manejar la economía.